Terapia visual

Tras un examen optométrico y perceptual se elabora un plan de ejercicios personalizados para mejorar y dar mayor eficacia al sistema visual y perceptual y a la relación de estos con el resto de los sentidos (auditivo, equilibrio…).

A través de estos ejercicios enseñamos al paciente no sólo a mejorar cada una de las habilidades visuales, sino también a integrarlas entre sí y, a su vez, a integrarlas con el resto de nuestro cuerpo. Se reeduca al sistema visual enseñándole a procesar la información, cambiando hábitos y creando nuevas conexiones neurológicas.

Para culminar con éxito un programa de terapia visual se debe enseñar al paciente a extrapolar todo lo aprendido en consulta a la vida real, y es ahí donde debe surtir efecto la terapia, mejorando la vida cotidiana del paciente, mejorando el rendimiento escolar, el trabajo, la práctica de deporte…

Son numerosos los problemas que se pueden solucionar o mejorar con un programa personalizado de terapia visual: ambliopía, problemas oculo-motores, problemas acomodativos, estrabismos, diplopía, supresión; así como problemas de percepción.

CUANDO EL SISTEMA VISUAL TRABAJA DE UNA MANERA MÁS EFICIENTE PUEDE PERCIBIR, PROCESAR Y COMPRENDER MÁS Y MEJOR LA INFORMACIÓN VISUAL, MEJORANDO EL RENDIMIENTO Y EL POTENCIAL DE LOS PACIENTES.